CRÓNICA LA BATALLONA 2018

CRÓNICA LA BATALLONA DE SOMIEDO 2018

 

Domingo 1 de Julio. 7:40 a.m. La Riera (Somiedo). Según se entra por la puerta, a mano derecha…

 

Pipipipí…pipipipí…pipipipí…

-Agus: MMmmmmmm…

PIPIpipí…PIPIpipí…PIPIpipí…

-Agus: Grummmmf… Cagun Ros… qué coj…? Qué mi madre ye ese ruido??

PIPIPIPÍ!!! PIPIPIPÍ!!! PIPIPIPÍ!!!

-Agus: Ahhh! Nos atacan!! Rápido, a las trincheras!!!

-Sonia: A ver, subnormal! Apaga ese despertador y déjame dormir!! Bufff!!!

-Agus: Eh? Qué hostias…? Quién yes tú? … … … Meca!!! Si ye La Batallona!! PUXA ASTURIES!! Aaaarrrrriiiiba el morro!!! Auuuuuuu, auuuuuuuUUUUH!!!!

 

Así de espabilao me levanté el gran día. Cansado, muerto de sueño y totalmente atontado. Bueno, esto último es lo habitual. El finde de casa rural, con sus cervezas, su sidra, sus criollos, sus costillas, su cremita de orujo, sus pocas horas de sueño… al final pasa factura.

 

Pero no pasa nada. Un buen jabato siempre rinde en cualquier circunstancia. En peores nos vimos… Salgo de la habitación y Cristian ya merodea por allí. Ya se ha metido sus 2,5 kg habituales de desayuno. Diego también está ya en pie, así que el equipo está completo. Me tomo mi desayuno de siempre, es decir, nada, aunque antes de irme me como un trozo de melón y me llevo un plátano. Dejamos todo listo para que las chicas pueden levantarse tranquilamente más tarde y dejar la casa sin prisas, y nos vamos a Pola de Somiedo, desde donde a las 9:00 saldrán los autobuses que nos subirán al Alto de la Farrapona (1.708 m.), en la frontera con León, donde comienza esta peculiar carrera.

 

Vemos a mucha gente conocida: compañeros habituales de carreras, fotógrafos de sobra conocidos por todos, gente nueva que se anima a correr, como la gente recientemente conocida del Reconquista Crossfit, que ahí estaban con todas sus ganas… y el mismo ambiente de siempre. Las descomunales tormentas del sábado (M-U-Y B-E-S-T-I-A) no han hecho efecto en el ánimo de nadie, y todo el mundo está contento y con ganas de darle alegría a las piernas. Y conociéndonos… sería igual aunque estuviera cayendo el diluvio universal.

 

Poco después de las 9:00 los autobuses salen hacia la Farrapona. 20 km de curva, curva y curva… a un lado roca; al otro, precipicio. La gente suele aprovechar para dormir, pero en mi autobús no, en mi autobús la gente se decanta por montar escándalo. La chica de al lado, “leonesa” hoy, pero de Oviedo por lo regular, me da conversación y me hace la subida amena, y enseguida estamos pasando algo de frío en la zona de salida, y deseando arrancar. ERROR Nº 1: raro en mí, por una vez, me abrigo demasiado.

 

Seguimos con los saludos, calentamos lo mínimo, y comienzan los himnos de los dos bandos: como siempre, primero León y luego Asturias. En cuanto al himno… no hay color. La mitad de León ni se lo saben, y la otra mitad son asturianos camuflados. Charlas motivadoras de los dos capitanes… que sospecho que nadie escuchó porque la megafonía no andaba muy fina, y a las 10:45… a volar!!!

Ya de salida haciendo el pijo… saludando a la cámara que no te está sacando la foto…

 

Enfoco la bajada como un misil por el borde del camino, adelantando por esos baches que ya casi me sé de memoria. Un chaval se retuerce el pie y se cae justo delante de mí, entre todo el tropel. Joder, empezamos bien. Enseguida aflojo el paso. En breves toca la única subida potente del recorrido y hay que llegar presentable. Cristian ya me caza sin esfuerzo alguno, y en cuanto comienza la subida, al lado del primero de los Lagos de Saliencia, yo ya ni intento seguirle. NOTICIA: por primera vez no veo a nadie atajando en esta zona. Subo no tan bien como esperaba, voy pesadísimo, yo creo que eructo y aún me sale volando un trozo de criollo… ERROR Nº 2: haber comido y bebido como un cerdo todo el finde.

No sé de quién es la foto. Si alguien lo sabe, que me lo indique y lo nombro

 

Llegamos a la zona de praderas, en la que no consigo mantener un buen ritmo. Uno ya se conoce y sabe lo que puede mantener y lo que no, y al ritmo que podía mantener… me pasaba la gente por encima. Pero eso seguí haciendo: dejé que me fueran poco a poco adelantando, mientras yo anotaba matrículas en mi lista mental y afilaba lentamente y sin prisa el cuchillo… “ya caeréis, ya…”

 

Llegamos al km 6, zona de paso en fila de a uno, donde un pequeño resbalón te puede mandar a buscar champiñones muchos metros más abajo. Me quedo atascado casi adrede. No quiero adelantar, sigo simplemente intentando que la distancia vaya pasando, hasta que llegue mi momento bueno (si es que eso existe). Veo que los de delante se van escapando porque hay gente que está haciendo un tapón enorme.

 

Km 8. En una de estas, los dos de delante se apartan casi a la vez… debía estar respirándoles en la nuca y ya iban incómodos. Del susto se me cae la piedra de afilar monte abajo y me encuentro con vía totalmente libre y con el cuchillo a medias. “Pues macho, no queda otra… hay que dai!”. Les comento: “un segundo caballeros, dejen que me prepare”… saco un colgante de la Santina, me lo pongo, les doi las gracias por abrirme paso… y comienzo a machacarme en mi importante tarea; defender el buen nombre de Asturias sin morir en el intento! PUXA ASTURIES!!

 

De aquí hasta meta solo me adelantaron dos corredores: un leonés al que yo adelanté previamente y otro leonés ya al final que lo pagó muy caro…

 

Curva, salto, curva, piedra, salto, salto, susto, resbalón controlado, resbalón no tan controlado, salto, salto… y llego con sorprendente facilidad hasta el grupo que antes se nos había escapado, justo en el avituallamiento del segundo lago, en el km 10. Parece que voy bastante más fresco que al principio, la máquina comienza a funcionar. Naranja, trago de agua y a seguir.

Primera vez en 4 años que salgo presentable en esta zona

Adelanto a mucha gente en este tramo, en el que hay presente mucho barro que muchos casi esquivan, y que yo paso de frente abriéndolo con los colmillos. Ya voy cegado, he calculado mi distancia y me estoy exprimiendo. Estos tramos sube-baja, con fuertes bajadas, son buenos para mí… hasta que empiezo a notar como los dedos se me quieren salir por delante de los playeros: “uñas varias al carajo”, pienso…

 

Sigo adelantando gente sin parar y llego al avituallamiento del km 16 adelantando a un asturiano y un par de leoneses. Y aquí pasa lo inevitable: me paro a beber un poco de agua y un trozo de sandía. Junto a mí se paran dos asturianos más…, y me quedo con más cara de tonto si cabe viendo cómo ni un solo leonés se para… ¡Cómo somos los asturianos! Vemos una barra y automáticamente lo primero es arrimarse, apoyar el codo y levantar la mano pidiendo “gasolina”. Uno ya estaba pidiendo hasta sidra! “Camarero! Saca unos cacahueses o algo ho!”

 

Cagon… la culpa me puede y salgo de allí escopetao a cazar a todos los que no han parado, cosa que logro poco después, aprovechando unos repechos que ya me cuesta bastante subir. Ahora ya, todo es favorable, excepto un buen repecho justo antes de entrar en Pola de Somiedo.

 

Comienzo a bajar escuchando como los dedos de los pies me preguntan ya que si soy idiota, que si en algún momento se me pasó por la cabeza bajar el ritmo, y sintiendo como las piernas ya no me permiten bajar fuerte… ERROR nº3: con dolor de dedos y con estas bajadas, si las zapatillas son de tu talla, hay que aflojar el ritmo!

 

Llego al momento de cruzar el río. Nuevamente hay gente que lo esquiva por un pequeño puente, pero yo no, nunca lo he hecho y no lo haré hoy. El río se cruza por el medio, con decisión. Apoyo el pie derecho con fuerza… y pequeña torcedura. Bravo!! ERROR nº4: apoyarse a lo loco sin saber bien lo que hay debajo.

 

Parece que fue solo un pequeño susto. Así que sigo bajando, y sigo, y sigo… esta bajada se alarga y se alarga… y se alarga… mucho más de lo que yo recordaba. Luego hay gente que piensa que bajar es cómodo… para nada!

 

Llego al último repecho con un dolor de piernas serio y con el corazón en la boca. Pero sé que es el último, así que lo doi todo subiendo, y llegando arriba ya he atrapado al leonés que me precedía. Leonés que, tras hablar con él, y como ya viene siendo habitual, es más asturiano casi que yo.

 

Bajamos juntos hacia meta, hablando tranquilamente cuando en una curva vemos que otro de León que iba delante se ha confundido y tiene que recular. Nos ve y se reincorpora justo detrás nuestro en el camino que ya nos mete de lleno en Pola de Somiedo. Nosotros dos seguimos tranquilos, tiene pinta de que no vamos ni a esprintar. Ya imagino a uno de Asturias y a uno de León dándose la mano deportivamente en la recta de meta… En esto recibo la sorpresa de que mis padres, que dijeron que no iban a pasarse, sí han ido a verme. Ahí están, en la misma curva de otros años (curva que no sé por qué nadie se pone allí, porque es buenísima) aplaudiéndome como si fuera a ganar la carrera. Cómo me prestó…

Ahí detrás baja el leonés que se despistó

Pero esto no ha acabado aún. El leonés que se había confundido de camino nos adelanta como una centella: “Buffff” – dice el otro leonés- “Yo no puedo ir ya”.

 

Pero yo sí! Estas cosas te duelen en el orgullo. Ahora le voy a apretar las clavijas yo. Hago un minisprint para llegar a su espalda y cruzamos fuerte y separados por dos milímetros el pequeño puente que da acceso a la zona de meta. Y de repente escucho que le gritan “¡Vamos, no te puede adelantar el asturiano”. Y coño, vale que a pesar de ser una “batalla” de Asturias contra León, no hay ninguna rivalidad; vale que estamos solo corriendo porque nos gusta y nos apetece, sin afán de ganar nada; vale que si cuadra el otro es tan de Asturias como yo; vale que hay muchas carreras y que esta solo es otra más… pero también vale que hay que dar un poco de espectáculo para la gente que viene a vernos y vale que carreras habrá muchas, pero corazón solo hay uno y ye asturiano al 100%!!! Y me lo acaban de herir! Un jabato asturiano herido es muy peligroso… que se prepare que va a haber sprint a muerte!!!

 

Él gira a la derecha a la salida del puente bastante mejor que yo, que pierdo un par de metros (sí, la habilidad no es mi fuerte, desde luego…), pero antes de enfocar totalmente la recta de meta, ya estoy completamente a rebufo. Me siento fuerte, para qué negarlo. Nunca he perdido un sprint contra nadie, así que, para mí, soy muy favorito. Seguramente no haya ni que exprimirse al máximo…

Volando colocado a rueda con las intenciones muy claras
Empezando a intentar adelantar, con Sonia animando… y ni la ví

 

Calculo la distancia y acelero. Me pongo a la par y hago intento de adelantarle… se resiste y acelera… y acelero… y él acelera… “mmmmm, va a haber que pelearlo…” y acelero aún más llegando a mi tope y él también… “No, pelearlo no, va a haber que echarlo todo fuera, simplemente..:” y vamos totalmente a la par, con las lenguas fuera, como dos caballos en recta de meta en el Derby de Ascot… “Dios… no doi más… no voy a poder con él… no puede ser aquí la primera vez que me fundan en un sprint, joder, aquí no” y acelero aún más, hasta una velocidad que yo pensaba que no podía mantener… se me salta uno de los tornillos que me cierra la tapa de los sesos, y veo como comienzo a echar humo… el público pega unas voces que a mí parece el Santiago Bernabeu… “me quedan 3 segundos de esfuerzo y muerte… 2 y muerte… estoy perdido… 1 y muerte… se acabó… 0 y mue… eh!!! Ha aflojado!!! Ha aflojado!!! Revennnntónnnn!!! Ouuuu yeah!!! Una vez más, me mantengo invicto!!! PUXA ASTURIES!!!” ERROR nº5: picarse así porque sí para quedar 78 en vez de 79…

 

Después de cruzar la línea de meta, cuando por fin consigo parar, veo que he tenido que irme a frenar 3 pueblos más abajo… me doi la vuelta, subo de nuevo a Pola de Somiedo y le doi la mano y un abrazo al chaval que esprintó conmigo y que me puso las cosas más crudas que nadie hasta ahora. Aunque parece que no le ha sentado muy bien… a lo mejor me equivoco, pero ese tono de voz diciéndome que ¿Por qué? ¿Para qué todo esto..?… allá él. El sprint no lo hice yo solo. Y voy y me apoyo en una valla a morir, con el corazón latiéndome más en la cabeza que en el pecho. Se me acercan Cristian y también Luis que ya han llegado hace un buen rato y me preguntan que qué tal… ¿Pero cómo que qué tal? Joder, acabo de hacer el sprint de mi vida, el sprint de sprintes, algo que pasará a los anales de la historia del atletismo a nivel mundial… joder, estoy mejor que nunca, aunque apenas pueda caminar!!! VAMOSSS!!!

 

El subidón del momento. A los pocos minutos estás deshecho, tirado por el suelo maldiciéndote en voz baja a ti y a los santos cojones que tienes de meterte un sprint así tras 22 km. Pero seguramente, volvería a hacerlo…

 

Poco después llega Diego… insultando e incluso lanzándonos los playeros (qué risa pasé…), pero habiendo hecho un buen tiempo a pesar de no estar acostumbrado a este tipo de carreras.

 

Finalmente, puesto 78 de aproximadamente 600 participantes. 2h02’12’’, lejísimos de aquel 1h53’ que marqué hace ya bastante tiempo y que ahora mismo sigo sin ser capaz de explicarme…

 

RECUENTO DE DAÑOS: 4 uñas al carajo (el tiempo que me voy a ahorrar) y un sinfín de pequeñas ampollas en la planta de los pies. Pijadas. La falta de costumbre…

 

CONCLUSIONES:

  • Tras tantísimas carreras, demasiados errores de los de siempre, más muchos otros que ni nombré.
  • Nos vamos de casa rural por no madrugar tanto… pues no sé qué es más rentable. Eso sí, pasar lo pasé como un enano todo el finde. Habrá que repetir!
  • Es una pena que la gente de León no se apunte en masa como los asturianos, que copamos los dorsales de los dos bandos. Espero que esto no influya en el gran ambiente y en la pizca de rivalidad que siempre ha habido en esta carrera.
  • Y sobre todo, la gran conclusión es que por intentar animar a alguien de su equipo, un aficionado leonés hizo que yo sacara fuerza de donde ya no la había con tal de ganarle. Uno tiene su orgullo. MORALEJA: anímale por el pinganillo, asegúrate de que un asturiano no te escuche!!

 

Luego, más o menos lo de siempre: buena fartura allí mismo con Camy, Sonia, Diego y Cristian… y derrota de Asturias. De poco sirvió mi sprint, de poco sirvió el tiempazo de Cristian, de poco sirve la señora ampolla de Diego en el pie… León se pone nuevamente al frente, 4-3. Pero naaaa…si ya remontamos un 3-1, esto es fácil. En 2019, volveremos a estar allí por quinta vez consecutiva dándolo todo por la patria. Por si aún no lo había dicho, no sea que se me olvide… PUXA ASTURIES, UNA Y MIL VECES!!!

 

 

 

 

1 pensado en “CRÓNICA LA BATALLONA 2018”

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